Apóyanos

Publicidad
Cuentos Populares Bereberes Defensa Siciliana El caos que viene

Martinez
Francisco Martínez
[Tiflis · Feb 2010]
Cáucaso  entrevista Irakli Alasania | Político georgiano «Abjasia prefiere formar parte de Georgia pero hay desconfianza»

Irakli Alasania El joven político Irakli Alasania, ex embajador bregado en las negociaciones con el territorio secesionista de Abjasia, intenta conquistar el 30 de mayo la alcaldía de Tiflis, un trampolín para aspirar un día a la presidencia de Georgia.

Irakli Alasania (Batumi, 1973) es el único político georgiano respetado en los territorios secesionistas de Abjasia y Osetia del Sur. Hijo del general Mami Alasania (quien murió en la toma de Sujumi de 1993), nombrado en 2005 asesor especial para Abjasia por el presidente georgiano Mijeil Saakashvili, Irakli fue capaz de restablecer el diálogo directo entre el gobierno central y las autoridades abjasias. Mantuvo este cargo cuando se le nombró, en 2006, embajador de Georgia ante Naciones Unidas.

Los esfuerzos de mediación se vinieron abajo con la guerra de Osetia y Abjasia en agosto de 2008. En diciembre del mismo año, Alasania dejó el cargo de embajador y volvió a Georgia, donde fundó el partido Nuestra Georgia-Demócratas Libres. Este su unió con el Partido Republicano (liberal) y Nueva Derecha (conservador) en la Alianza por Georgia, en oposición al presidente Saakashvili.

En un punto, Alasania y Saakashvili están de acuerdo: su deseo de integrar Georgia en las estructuras europeas y occidentales. Su diferencia reside más bien en el método: si Saakashvili acepta una confrontación abierta ―incluso militar― con Rusia, el joven ex embajador prefiere las vías diplomáticas.

La Alianza por Georgia prevé convertir a Alasania en candidato a la presidencia del país, capaz de reemplazar a Saakashvili y aportar a la política un estilo más calmo y menos personalista. Pero la cita aun queda lejos: las próximas elecciones presidenciales están previstas para 2013, pese a que la oposición reclama adelantarlas. «Georgia se está volviendo cada vez más autocrática; hay demasiado poder en las manos del presidente»

De momento, Alasania se enfrenta a su primera prueba de fuego: los comicios municipales, en las que es candidato a la alcaldía de Tiflis, la capital georgiana. Su principal rival será el oficialista Gigi Ugulava, acusado recientemente por Trasparency International de utilizar recursos públicos para su campaña.

El presidente Mijeil Saakashvili, en el poder desde 2004, cambió la ley electoral para que el 30% de los votos sea suficiente para ganar las elecciones en primera ronda, una medida que puede ser fatal para los diferentes partidos opositores. No hay sondeos fiables, pero pocos se atreven a especular con una victoria de Alasania. El 30 de mayo, la respuesta.

Además de ser la primera vez que se elige directamente al alcalde de Tiflis, estas elecciones son especialmente simbólicas de cara a las presidenciales…
Queremos demostrar en Tiflis que es posible un cambio de gobierno democrático en Georgia. Estas elecciones son especialmente importantes para mantener el equilibrio de poderes y la independencia de la administración local. Es necesario asegurar los derechos políticos de nuestros ciudadanos porque Georgia se está volviendo cada vez más autocrática; hay demasiado poder en las manos del presidente: controla todas las instituciones. Es cierto que ha habido algunos progresos, como reducir el nivel de corrupción, pero obsesionado con consolidar su poder el presidente ha debilitado las instituciones lo que ha repercutido en el desarrollo del país.

¿Cuáles son sus prioridades para Tiflis?
Mi prioridad es recuperar la fe de la gente. Los acontecimientos de los últimos años han expandido una cierta sensación de nihilismo entre la población, ya no creen en el sistema político ni esperan ninguna mejora de las elecciones. Por eso debemos de resolver problemas como el desempleo o la construcción desordenada en Tiflis y mejorar el sistema sanitario. Irakli AlasaniaAdemás, no tenemos un sistema jurídico independiente y el Parlamento no controla los cuerpos policiales. Necesitamos instituciones fuertes y equilibradas si queremos dar confianza a los inversores. Este es también el motivo por el que no hemos sido capaces de desarrollar la pequeña y mediana empresa, que normalmente crea mucho empleo.

En estos momentos existe una vía de diálogo abierta con Sujumi y Tsjinvali en Ginebra, pero no parece haber ningún avance.
Como demostraron las agresiones de 2008 no hay una solución militar para este conflicto. He negociado con los representantes de Abjasia y la región de Tsjinvali [Osetia del Sur] durante mucho tiempo y sé que prefieren formar parte de la casa europea a través de Georgia a estar ocupados por Rusia. Lo que pasa es que existe una desconfianza mutua entre las autoridades de facto y Tiflis. Por eso debemos demostrarles que estamos realmente interesados en construir nuestras relaciones sin generar nuevos conflictos. Cuando lleguemos al poder esa será nuestra prioridad.

Tras la guerra de 2008, usted es uno de los pocos partidarios de recuperar las relaciones con Rusia.
Entiendo que la retirada de las tropas rusas no se conseguirá sin hablar con el otro interlocutor. Como antiguo diplomático creo en el diálogo y las negociaciones; es posible recuperar la confianza a través de las relaciones económicas y las comunicaciones. No será fácil, llevará tiempo, pero no hay otra salida. Sin hablar con Rusia no seremos capaces de desarrollarnos, ni política ni económicamente. El creciente antagonismo entre Rusia y Georgia no beneficia a nuestros intereses y empeora nuestra integración en las instituciones europeas.

No obstante, en Sujumi argumentan que Georgia perdió todas las oportunidades de reconciliación en los noventa.
Ambas naciones, georgianos y abjasios, somos culpables por lo que pasó, pero hemos estado juntos en un mismo Estado durante mucho tiempo. Tenemos una historia común y una cultura común a pesar de que en los noventa no supimos preservar nuestra amistad. Aquello fue un gran error político y militar por el lado georgiano, pero las provocaciones y ataques contra la población georgiana no ayudaron. Desde entonces hemos tenido muchas oportunidades de reconstruir el diálogo político, pero las hemos perdido todas. No podemos seguir repitiendo el mismo error porque el futuro de ambas naciones está en la coexistencia.

Cuatro países —Rusia, Venezuela, Nauru y Nicaragua— han reconocido la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. ¿Vé algún paralelismo con Kosovo?
Abjasia es históricamente un territorio georgiano donde se expulsó a la mitad de la población [la de etnia georgiana]. No creo que sea legítimo que la mitad que permanece decida el status político sin contar con la otra mitad. Es injusto e ilegal. Luego la integridad de Georgia está reconocida por la comunidad internacional. En Kosovo hubo un proceso que acabó con su independencia. En este caso Rusia lo hizo por la fuerza por lo que no puede ser legitimado. Sería un precedente muy peligroso, tanto para Georgia como para la comunidad internacional. Hay muchos argumentos a favor y en contra; primero debemos recuperar la confianza y entonces hablaremos del status político de Abjasia y la región de Tsjinvali.

Leer más:
Maxim Gundja: «Las fronteras no son para siempre» [Abjazia, Feb 2010]
La revolución de las espinas. Reportaje de Fran Martínez. [Nov 2007]