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Ediciones Oriente Mediterraneo

El caos que viene Cuentos Populares Bereberes Defensa Siciliana

Stelios Kouloglou
Stelios Kouloglou
[Feb 2012]
Grecia  columna  Ay de los vencidos

Supongamos que en octubre del 1940 [cuando Italia declaró la guerra a Grecia] el gobierno griego pensaba como [el vicepresidente del gobierno] Venizelos: el país está en una posición desfavorable y para que no se destruya en una guerra perdida de antemano, tiene que elegir el menor de todos los males: la sumisión a los italianos sin derramamientos inútiles de sangre.

Para que Grecia no se destruya en una guerra perdida, debe elegir el menor de los males: la sumisión

Porque, como dijo Venizelos el otro día, “los ciudadanos griegos tienen que afrontar un dilema dramático y duro. La salvación del país, su permanencia en la zona euro, el aseguramiento del nuevo contrato de préstamo, la Información del Sector Público y la aceptación del dinero que es de cuestíon vital para la salvación de Grecia conlleva un gran coste social, conlleva sacrificios”, pero la otra solución es peor: “Por otro lado, el fracaso de las negociaciones, el fracaso del programa, la quiebra del país conlleva sacrificios aún más grandes”.

Miremos, entonces, el menor de los males. Igual que el mayor sádico, la Troika pide nuevas medidas de austeridad para equilibrar las nuevas regulaciones que ella misma exige: reducción de sueldos y consecuentemente disminución de las contribuciones para las cajas de seguridad social. Vamos a llegar, irremediablemente, a la quiebra, e incluso en condiciones peores que hoy Recorte de los gastos públicos en compensación. Disminución de los ingresos fiscales, porque las nuevas medidas —¿ya lo admiten de forma abierta?— acarrearán más recesión. Despidos de 15.000 funcionarios, reducción de las contribuciones para la salud y no hay quien lo pare.

Los Merkozy llegaron al punto de declarar, desde París, que hay que abrir una cuenta bancaria bloqueada donde “se tienen que ingresar los intereses de la deuda griega para que el dinero esté siempre disponible”, es decir, para que no lo gasten los griegos. La única cosa que no han pedido es hacer cautivas a las mujeres y a los niños, como se solía hacer con los vencidos en el pasado.

El otro problema es que no saldrá nada bueno de estas medidas que, irremediablemente, llevarán a otras iguales y aún más abominables. La conclusión será que muy pronto la sociedad va a derrumbarse, a explotar, o las dos cosas. Es decir, vamos a llegar, irremediablemente, a la quiebra, que Venizelos conjura, e incluso en condiciones peores que las de una quiebra supuesta de hoy en día.

Desde hace dos años, cuando empezó la crisis, los gobiernos griegos se comportan como si estuvieran ya vencidos

¿Qué hizo a los griegos luchar y ganar en el año 1940 contra un enemigo superior? La sensación del orgullo nacional y el hecho de que los retrocesos y, a veces, los compromisos necesarios tienen más líneas rojas infraqueables. Desde hace dos años, cuando empezó la crisis, los gobiernos griegos se comportan como si estuvieran ya vencidos, sin haber luchado en absoluto. ¿Cómo pueden así ganar una guerra, cuando el lado opuesto es implacable y ha entendido que está jugando sin oponente?

El país no tiene que ceder al chantaje. No para que se suicide de forma heroica, tampoco para que vuelva a la miseria de la dracma. Es porque no le queda otro remedio, tampoco el tiempo le sobra. El que ya se ha derrumbado, no tiene miedo del derrumbe. Pero, ¿Sarkozy arriesgaría la destrucción de la zona euro y una nueva turbación mundial unas semanas antes de las elecciones presidenciales de Francia?